La arquitectura de la Casa Morisca

Además de las casonas que se ubican a lo largo de la Avenida Paseo de Montejo, en las calles del centro histórico de Mérida se encuentran construcciones que forman parte de la historia de la capital yucateca. Una de las edificaciones que llaman la atención de los transeúntes por su peculiar estilo es la Casa Morisca que data del año de 1909, ubicada en la calle 51 x 56 del Centro y a 2 esquinas de Paseo de Montejo.

De acuerdo con el escritor e historiador yucateco, Roldán Peniche Barrera, y con base en información del blog “Mérida en la Historia”, ambas fuentes mencionan que un comerciante oriundo de Pontevedra, España, llamado Genaro Pérez y Santos arribó a Mérida aproximadamente en 1903 en compañía de su hermano Federico, quien igual se dedicaba al comercio. Más tarde, los hermanos llegaron a un acuerdo con José María Pino Domínguez, se asociaron con él para vender refrescos de una marca emblemática que la población yucateca recuerda con demasiado cariño.

Don Genaro conocería a María Alzina con quien contrajo matrimonio. El hombre regresó a su país natal y desde ahí encargó los planos de su futura residencia. Tras regresar a Mérida, en 1908 comenzarían las labores de edificación que culminarían en 1909.

Genaro residió el predio junto con su familia, aunque en 1915 se enteró que Salvador Alvarado ingresaría a territorio yucateco, por lo que decidió trasladarse a Cuba con su esposa, donde lamentablemente el español falleció. Su ahora viuda retornó a Mérida y puso en renta la casona. Sin embargo, otras versiones dicen que en 1904 viajó a tierras cubanas para unirse a la comunidad de gallegos que estaba en la isla.

En ese mismo año, el inmueble fue habitada por Guillermo Robert, un sujeto que se desempeñaba en la administración de la aduana marítima de Progreso. Posteriormente, la habitó el comerciante William James. No obstante, a finales de la década de los años veinte la familia de Ignacio Duarte hizo lo propio al habitarla. A mediados del siglo XX, la vivienda fue ocupada por diversas familias de escasos recursos, incluso funcionó como bodegas. Luego, la familia Madáhuar Pavía también la vivió ahí, seguido del Señor José Chapur Zahoul. Hasta hace poco tiempo, fue sede de las oficinas de la cadena hotelera Palace, propiedad de los Chapur, siendo actualmente propiedad de dicha familia, pero otros comentan que fue vendida en octubre de 2017.

Otras referencias explican que la Casa Morisca se habilitó para que fuera el Consulado de los Estados Unidos de 1920 a 1930, hasta que doña María decidió venderla en 1932. El ginecólogo Fernando Narváez Aguilar instaló su Casa de la Maternidad de 1932 a 1940 en la Casa Morisca. En 1991, el Arquitecto Eduardo Millet Cámara la restauró.

A través de los comentarios de los internautas en las redes sociales, dejan entrever que la Casa Morisca se convertirá próximamente en un hotel.

Centrándonos en su estilo arquitectónico, cuenta con una evidente influencia árabe morisca de la España Andaluz que probablemente quería impregnar su primer propietario al estar tan lejos de su patria. Si la aprecias con mucha atención, rememora a una lámpara mágica. Tomando como referencia las fotografías que circulan en internet de sus interiores, recuerdan mucho a un palacio árabe gracias a sus decoraciones en sus espacios interiores. En total tiene 841.23 m2 y 25 habitaciones decoradas de manera diferente.

¿Conocías la historia de la Casa Morisca?

Fuente: Explore Yucatán, Divulgación INAH y Mérida en la Historia

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